Descripción
San Juan Pablo II, papa y testigo de Cristo
Karol J�zef Wojty�a naci� en Wadowice, Polonia, en 1920, fue elegido papa en 1978 y sirvi� hasta su muerte en 2005. Su pontificado uni� amplios viajes pastorales con una ensenanza constante sobre Cristo, dignidad humana, libertad, familia y solidaridad. Impuls� la Jornada Mundial de la Juventud como encuentro peri�dico y canoniz� a santa Faustina Kowalska en 2000, cuando tambi�n design� el segundo domingo de Pascua como Domingo de la Divina Misericordia. Beatificado en 2011 y canonizado en 2014, su memoria lit�rgica se celebra el 22 de octubre, aniversario del inicio de su pontificado.
Bendici�n papal, vestiduras y crucifijo
El santo aparece con vestiduras papales blancas y mitra decorada. La mano derecha elevada imparte la bendici�n, mientras la izquierda sostiene firmemente un crucifijo pastoral con la figura de Cristo. Halo y campo dorados enmarcan el retrato, y la inscripci�n inglesa identifica a san Juan Pablo II. El diseno presenta al papa proclamando p�blicamente a Cristo, no como un bodeg�n simb�lico. El crucifijo ocupa as� el centro y recuerda su predicaci�n del misterio pascual y su ministerio continuado en la enfermedad y debilidad f�sica.
Elaborado en Polonia sobre madera de tilo
El icono se realiza por encargo en Polonia sobre una tabla de tilo con doble imprimaci�n. La imagen se imprime directamente sobre la superficie preparada y se completa con hoja met�lica decorativa de tono dorado. Incluye certificado con el ano de producci�n y colgador. Es una obra devocional contempor�nea, no una pintura individual hecha a mano.
Para parroquias, familias y herencia cat�lica polaca
Es apropiado para rinc�n de oraci�n, despacho parroquial, escuela, seminario, capellan�a o comunidad vinculada a la herencia cat�lica polaca. Es un regalo para Confirmaci�n, ordenaci�n, aniversario sacerdotal, graduaci�n o recuerdo de una Jornada Mundial de la Juventud. La oraci�n puede centrarse en valor, vocaci�n, misericordia y respeto por cada persona. La imagen sirve a la devoci�n y memoria cristianas; no convierte al santo en consigna pol�tica ni promete curaci�n o protecci�n.

