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Descripción

La humildad de Mar�a en el Evangelio

Nuestra Senora de la Humildad recuerda la respuesta de Mar�a a la llamada de Dios y su lugar en el misterio de la Encarnaci�n. En el Magn�ficat declara que Dios ha mirado la humildad de su sierva y que todas las generaciones la llamar�n bienaventurada, seg�n Lucas 1,46-49. La humildad cristiana no es desprecio de uno mismo, sino apertura sincera a Dios, libertad de la ostentaci�n y disposici�n para servir. Esta imagen expresa la virtud mediante un retrato orante, no con la composici�n hist�rica de la Virgen de la Humildad sentada en el suelo.

Mirada baja y manos cruzadas

Mar�a aparece sola, con la cabeza suavemente inclinada y los ojos bajos. Cruza las manos sobre el coraz�n en un gesto de consentimiento, recogimiento y oraci�n interior. Un velo blanco enmarca el rostro, mientras el manto azul cae sobre la t�nica roja; estos colores marianos unen contemplaci�n y amor. El halo y la abreviatura griega la identifican como Madre de Dios. El campo dorado despejado concentra la atenci�n en la postura y la expresi�n.

Para el servicio, el discernimiento y la oraci�n interior

El icono es apropiado para meditar la Anunciaci�n, el Magn�ficat, la obediencia y el servicio sin buscar reconocimiento. Puede acompanar retiros, discernimiento vocacional, formaci�n, examen de conciencia y oraci�n antes de una tarea exigente. Es adecuado para rinc�n de oraci�n, convento, seminario, despacho de orientaci�n, parroquia o capilla. La humildad cristiana fortalece la acci�n responsable; nunca debe usarse para excusar abusos, silenciar preocupaciones leg�timas o negar la dignidad humana.

Elaborado sobre madera de tilo en Polonia

Se fabrica por encargo en Polonia sobre una tabla de tilo con doble imprimaci�n, impresi�n directa y hoja met�lica decorativa de tono dorado. Incluye certificado con el ano de producci�n y colgador.