Descripción
Este icono representa al beato Miguel Agustín Pro (1891–1927), sacerdote jesuita mexicano cuyo ministerio transcurrió durante severas restricciones estatales contra la vida de la Iglesia. Tras formarse y ser ordenado en el exilio, regresó a México. Allí celebró la Misa clandestinamente, confesó, llevó los sacramentos a los enfermos y organizó ayuda para los necesitados, recurriendo a disfraces y gran prudencia para llegar hasta los fieles.
En 1927, el padre Pro fue acusado falsamente de participar en un atentado y ejecutado sin un juicio debido. Ante el pelotón perdonó a sus verdugos, rezó con los brazos extendidos y proclamó «¡Viva Cristo Rey!». San Juan Pablo II lo beatificó en 1988 y su memoria litúrgica se celebra el 23 de noviembre.
La corona de espinas vincula su testimonio con la Pasión de Cristo. No glorifica la violencia ni la persecución, sino que recuerda la libertad de conciencia, la fidelidad sacerdotal, el perdón y la creatividad pastoral en circunstancias peligrosas. El icono es especialmente apropiado para jesuitas, sacerdotes y seminaristas, y para quienes piden valor, libertad religiosa o perseverancia en una vocación difícil.
La imagen se aplica sobre madera de tilo, material apreciado en el arte sacro europeo. El fondo dorado evoca la luz propia de la tradición iconográfica y el reverso presenta un acabado marrón oscuro. Cada pieza se realiza en Polonia y puede mostrar pequeñas variaciones de veta. Mantener seca, lejos del sol directo y de la humedad, y limpiar con un paño suave y seco.

